Botánicos de la Universidad Pablo de Olavide dedican una nueva especie de planta a El Quijote
Llamada Carex quixotiana, es endémica de La Mancha, escenario de la famosa obra literaria de Miguel de Cervantes, y pertenece a la familia del papiro (Cyperaceae).
Fuente: Universidad Pablo de Olavide
El estudio de la biodiversidad puede deparar sorpresas incluso en territorios cercanos y supuestamente bien conocidos como la región de La Mancha. Así, un equipo de investigación del área de Botánica de la Universidad Pablo de Olavide ha descubierto y descrito una nueva planta endémica perteneciente a las juncias del género Carex, un grupo de hierbas incluidas en la familia de los papiros y las chufas (Cyperaceae). Los botánicos y botánicas de la UPO, que han publicado su hallazgo en la revista PhytoKeys, han llamado a la nueva especie, de distribución restringida a La Mancha, Carex quixotiana, en honor a la célebre obra de Cervantes.
La Carex quixotiana había pasado desapercibida para los botánicos expertos debido a su gran parecido con especies afines. La clasificación de las plantas del género Carex es difícil, ya que se trata de un grupo muy diverso y ampliamente distribuido, cuyas especies son a menudo difíciles de distinguir.
Después de que un estudio genético preliminar indicara que había algo extraño en algunos especímenes de lo que más tarde se conocería como Carex quixotiana, Carmen Benítez, Pedro Jiménez, Modesto Luceño y Santiago Martín-Bravo emprendieron varias campañas exhaustivas de recolección por distintas zonas de La Mancha. Tras estudiar poblaciones adicionales de la planta en detalle, utilizando la morfología, la filogenia molecular y el número de cromosomas, los científicos de la UPO confirmaron que estaban ante una especie desconocida hasta ahora. El área de distribución de la especie recién descubierta se restringe a las sierras que rodean La Mancha, en concreto Sierra Madrona y Montes de Toledo. Carex quixotiana prefiere hábitats con alta disponibilidad de agua, como pequeños arroyos, prados húmedos y bosques de ribera.
Aunque hay que seguir investigando sobre la especie –principalmente su número en estado salvaje y su estado de conservación– los investigadores deducen que, en palabras de Santiago Martín Bravo, “se trata de un endemismo ibérico con un número de poblaciones y un área de distribución relativamente reducidos, que se beneficiaría de protección legal y de su inclusión en programas de conservación”.
El equipo de botánicos de la UPO destaca la importancia del progreso de disciplinas científicas básicas como la taxonomía, ya que, en el contexto actual de crisis de biodiversidad, catalogarla es un paso previo fundamental para su preservación y gestión sostenible.
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