La hidratación y reservas de sangre puede corregir los déficits cardiovasculares en personas con la tensión baja
Investigadores de la UJA asocian la hipotensión arterial crónica con una menor frecuencia cardíaca, una menor contracción de los ventrículos del corazón y un menor gasto cardíaco. Trabajan en el diseño de un dispositivo portátil que permita medir el grado de hidratación para su uso en espacios como balnearios, centros de bienestar o fitness con la finalidad de poder personalizar los tratamientos de sus usuarios.
Fuente: Universidad de Jaén
Un estudio realizado por investigadores del grupo ‘Psicofisiología Clínica’ de la Universidad de Jaén (UJA) asocia la hipotensión arterial crónica con una menor frecuencia cardíaca, una menor fuerza de contracción de los ventrículos del corazón (el corazón expulsa menos sangre durante su contracción) y un menor gasto cardíaco total.
“La hipotensión arterial crónica es una condición a la que se le ha prestado poca atención a nivel científico. Sin embargo, las personas afectadas tienen menor rendimiento cognitivo, sufren problemas de atención, memoria y concentración, tienen un estado de ánimo más bajo y presentan síntomas de depresión, además de fatiga, mareos, mayor presencia de dolor y quejas somáticas inespecíficas. Todo esto reduce significativamente su bienestar y calidad de vida”, explica Gustavo Reyes, catedrático del Departamento de Psicología de la UJA.

Las personas afectadas tienen menor rendimiento cognitivo y sufren problemas de atención, memoria y concentración. Imagen: Pixabay.
En este sentido, este trastorno se caracteriza por unos valores de presión sanguínea sistólica inferiores a 100 milímetros de mercurio en mujeres y a 110 en hombres, siendo más común en mujeres jóvenes. Para determinar su origen, los investigadores de la UJA estudiaron la regulación del sistema cardiovascular en la hipotensión tanto en reposo, como ante una situación de estrés mental, mediante la realización de una tarea aritmética. “Los incrementos en la actividad cardiovascular durante la prueba de aritmética mental fueron menores en los participantes hipotensos que en los normotensos, indicando también su menor capacidad de respuesta frente al estrés”, añade Gustavo Reyes.
Según su investigación, el factor que explica la menor fuerza de contracción del corazón, así como el menor gasto cardíaco, es una reducción de la cantidad de sangre de retorno al corazón desde la circulación periférica, lo que disminuye el funcionamiento cardiaco de las personas hipotensas. “Esto puede deberse a un menor volumen total sanguíneo y una hipohidratación. Por ello, dos posibles intervenciones eficaces para corregir los déficits cardiovasculares en los pacientes hipotensos puede ser el aumento de las reservas de sangre de las personas afectadas y el aumento de la hidratación corporal”, subraya Gustavo Reyes.
Este trabajo, publicado en la revista Clinical Autonomic Research, ha sido elaborado por el propio Gustavo Reyes junto a los investigadores Casandra Montoro y Dmitry M. Daydov, con la colaboración de Stefan Duschek, investigador del Institute of Psychology de la Tirol-University of Health Sciences and Technology (Austria).
Esta investigación pretende profundizar en la vertiente práctica de los resultados hallados. En ese sentido, el grupo ‘Psicofisiología Clínica’, en colaboración con investigadores del Departamento de Ingeniería Eléctrica de la UJA, están trabajando en el diseño de un dispositivo portátil que permita medir el grado de hidratación. El objetivo de este proyecto es la utilización de este aparato en balnearios, centros de bienestar o fitness con la finalidad de poder personalizar los tratamientos de sus usuarios a sus características concretas en cuanto a composición corporal.
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