Investigadores andaluces estudian cómo disminuir los casos de enfermedades raras no diagnosticadas
Profesionales del Área de Bioinformática Clínica desarrollan aplicaciones para detectar nuevos genes en estas patologías sin diagnóstico molecular en cuadros complejos.
Fuente: Consejería de Salud y Familias / Junta de Andalucía
Científicos del Área de Bioinformática Clínica están llevando a cabo un proyecto de investigación para desarrollar herramientas y aplicaciones bioinformáticas capaces de detectar nuevos genes implicados en las enfermedades raras. Con ello pretenden analizar datos y diversos patrones celulares implicados en este tipo de patologías que, en cuadros complejos, no siempre es viable un diagnóstico molecular claro.

La investigación impulsada desde Andalucía pretende facilitar la detección de nuevos genes implicados en las enfermedades raras.
Para el desarrollo de este trabajo, liderado por el director del Área de Bioinformática Clínica, Joaquín Dopazo, el grupo de investigación ha obtenido financiación de la Fundación FEDER, a través de la V Convocatoria de Ayudas a la Investigación. En esta convocatoria se han seleccionado un total de seis proyectos tras la evaluación favorable del Instituto de Salud Carlos III.
Este proyecto de investigación se centra en el desarrollo de aplicaciones y herramientas informáticas que integren datos genómicos y conocimientos biológicos para identificar genes de enfermedades raras en pacientes no diagnosticados. Según los investigadores, «estas aplicaciones analizarán las mutaciones genéticas del paciente (obtenidas tras la secuenciación del genoma) y simularán su efecto sobre células de diferentes tejidos humanos normales, para observar qué cambios funcionales se producen e identificar aquellos que potencialmente son los causantes de la enfermedad al compararlos con los que tienen lugar en enfermedades raras con genes ya identificados o con cambios funcionales ya previstos», asegura Dopazo.
Con esta estrategia, se pretende en última instancia, acelerar la identificación de nuevos genes asociados a enfermedades raras y aumentar la tasa diagnóstica en casos complejos de estas patologías, en los que, tras la secuenciación genómica, no se ha obtenido un diagnóstico molecular claro.
Redes de investigación
Este proyecto se enmarca en el Programa de Enfermedades no Diagnosticadas (ENoD) del CIBERER y está estrechamente relacionado con una línea estratégica del consorcio internacional IRDIRC (de sus siglas en inglés International Rare Diseases Research Consortium), redes de investigación en las que el Área de Boinformática Clínica del Sistema Sanitario Público de Andalucía participa activamente.
El Área de Bioinformática Clínica es una pieza clave para el desarrollo de la medicina personalizada en la sanidad pública andaluza. Su actividad se orienta al desarrollo de herramientas que favorezcan su aplicación y que, con carácter general, permitan ofrecer un tratamiento más personalizado con un mayor número de opciones terapéuticas a los pacientes.
Últimas publicaciones
Un equipo de investigación de la Universidad de Sevilla ha diseñado in vitro, en el laboratorio, un agente a escala nanométrica para transportar y dosificar de forma controlada rutenio, un compuesto con capacidad para combatir bacterias. La propuesta ofrece una alternativa a los tratamientos convencionales y permite que el fármaco actúe sólo cuando alcanza su objetivo, reduciendo su degradación y posibles efectos no deseados.
Investigadores de la Universidad de Cádiz han impulsado, junto al Instituto de Investigación e Innovación Biomédica de Cádiz – INIBICA, el proyecto STELAR, que en colaboración con el SAS, apuesta por un abordaje multidisciplinar de la salud en población con riesgo de dependencia y situación de discapacidad.
Sigue leyendoLa tecnología desarrollada en la Universidad de Almería permite realizar simulaciones que replican fielmente las condiciones naturales, sirviendo como base para el diseño de medidas correctoras en el manejo de los suelos. El objetivo final es minimizar las consecuencias negativas de la erosión eólica. En el estudio han participado investigadores de una docena de países.

