VOLVER

Share

Los periodos de incubación afectan a la dispersión de los brotes infecciosos

Los viajes realizados por personas que incuban un patógeno son un factor clave en la extensión geográfica de las epidemias, y la dispersión se predice mejor cuando los periodos de incubación son más cortos. Estas son algunas de las conclusiones obtenidas tras analizar brotes de cólera y ébola en Sierra Leona.

Fuente: Agencia SINC


Internacional |
13 de marzo de 2020

Estudiar cómo se propagan las enfermedades en el tiempo y en el espacio cuando se produce un brote epidémico es de vital importancia a la hora de diseñar una respuesta rápida y efectiva.

Epidemias ocurridas en los últimos años, como los brotes de zika o ébola, recuerdan la necesidad de mejorar la capacidad de vigilancia y respuesta globales si se quieren contener de una manera efectiva y minimizando el impacto en la sociedad, tanto local como mundial.

Uno de los brotes infeciosos que ha analizado el estudio es el que ocurrió entre 2014 y 2015 en Sierra Leona. / EU Civil Protection and Humanitarian Aid.

Un estudio publicado esta semana en la revista PNAS, en el que ha participado el Instituto de Física Interdisciplinaria y Sistemas Complejos (IFISC, UIB-CSIC) ha caracterizado la epidemiología de dos brotes ocurridos en Sierra Leona, uno de cólera en 2012-2013 y otro de ébola en 2014-2015.

Para ello los investigadores utilizaron datos recogidos por el Ministerio de Salud y Saneamiento de Sierra Leona y proporcionados por la Organización Mundial de la Salud para estudiar sus características, además de realizar simulaciones numéricas para confirmar las conclusiones encontradas.

En epidemiología, el tiempo que transcurre entre que un individuo se infecta hasta que se vuelve infeccioso (es decir, capaz de infectar a otros) se conoce como periodo latente. Por otro lado, el tiempo que tarda en desarrollar síntomas se llama periodo de incubación.

La relación entre estas dos cantidades desempeña un papel fundamental a la hora de caracterizar el potencial que tiene una enfermedad de convertirse en una epidemia. Una diferencia crítica entre ambas enfermedades estudiadas es el periodo de incubación, que se estima en entre 8 a 12 días para el Ébola pero solo 1 o 2 días para el cólera. En el caso de estudio, ambos brotes duraron periodos de tiempo similares y se extendieron por más del 75% de las jefaturas en las que se divide el país.

Velocidad de expansión de la epidemia

Aunque los brotes epidémicos tienen tendencia a durar más tiempo con aquellas enfermedades que tienen periodos de incubación más largos, la transmisión a lugares más distantes puede progresar más rápidamente, causando un frente de expansión más rápido y discontinuo.

Es decir, periodos de incubación cortos resultan en propagaciones similares a la perturbación que genera una piedra al caer en un lago (relativamente circular y con avance uniforme), mientras que periodos de incubación largos conducen a brotes de largo alcance que aparecen en pequeños focos distantes entre sí.

“Hemos descubierto que los brotes de patógenos con períodos de incubación más largos, como el ébola, tienden a tener una propagación menos predecible, mientras que los patógenos con períodos de incubación más cortos, como el cólera, se propagan con un patrón más predecible, en forma de onda”, señalan los autores.

Los viajes realizados por las personas infectadas que se encuentran en su periodo de incubación resultan ser un factor clave en la dispersión geográfica de las epidemias, así como la capacidad de predicción que se tiene, especialmente en poblaciones de individuos que disminuyen su movilidad cuando caen enfermas.

Además de caracterizar los datos reales de ambos brotes, los investigadores realizaron simulaciones con distintos periodos de incubación para comprobar cómo este parámetro afecta a la difusión espacial de las enfermedades.

En el caso de periodos de incubación cortos, se encuentra un pico más alto de infectados, pero en un espacio de tiempo más corto. Por el contrario, para periodos de incubación más largos el pico máximo de infecciones es menor pero el brote tiene una duración mucho mayor. La diferencia en el periodo de incubación también influye en la predictibilidad del brote, siendo esta mucho menor cuando el periodo es mayor.

Una mejor comprensión de la expansión espaciotemporal de brotes epidémicos es clave para proponer estrategias de vacunación que permitan frenar su avance, localizando aquellos lugares con un mayor riesgo de infección.

Según los investigadores, esto es de capital importancia para hacer frente tanto a amenazas conocidas, como el hipotético caso de un resurgimiento del cólera o el ébola en Sierra Leona, como para nuevos brotes que puedan aparecer en otras partes del mundo.


Share

Últimas publicaciones

Desarrollan un dispositivo que genera electricidad a partir del sol y la lluvia de forma simultánea
18 de febrero de 2026

Se trata de una lámina delgada que recubre nanogeneradores que producen electricidad mediante el impacto de las gotas de lluvia. Además, al mismo tiempo, mejora la durabilidad de las celdas fotovoltaicas. El trabajo, desarrollado por el Instituto de Ciencia de Materiales de Sevilla (ICMS) abre nuevas vías para desarrollar sistemas electrónicos autónomos destinados a ser utilizados en exteriores.

Sigue leyendo
Un estudio confirma que la mojama envasada al vacío y refrigerada mantiene todas sus propiedades medio año
Córdoba | 16 de febrero de 2026

Un equipo de investigación del IFAPA Alameda del Obispo de Córdoba ha analizado la evolución del atún en salazón durante su almacenamiento refrigerado a lo largo de un periodo de hasta nueve meses. Los resultados aportan criterios científicos que respaldan los plazos de conservación y facilitan la gestión del etiquetado y el control de calidad de este producto tradicional.

Sigue leyendo
Descubren una nueva diana celular para entender y tratar el alzhéimer
Málaga | 16 de febrero de 2026

Investigadores del grupo NeuroAD (Neuropatología de la Enfermedad de Alzheimer) del Departamento de Biología Celular, Genética y Fisiología de la Universidad de Málaga, también pertenecientes a IBIMA-Plataforma BIONAND y al CIBERNED, demuestran, por primera vez, la presencia de astrocitos senescentes -células que, aunque permanecen vivas, han perdido su funcionalidad- en el cerebro de pacientes con alzhéimer, situando este proceso de envejecimiento celular como un mecanismo clave en la neurodegeneración.

Sigue leyendo

#CienciaDirecta

Tu fuente de noticias sobre ciencia andaluza

Más información Suscríbete

Ir al contenido