VOLVER

Share

Comprueban que organismos acuáticos que sufrieron alteraciones en su entorno resisten peor una nueva perturbación

Un equipo de investigación de la Universidad de Jaén ha demostrado en pulgas de agua que los individuos con un historial de presiones previas, como contaminación ambiental, mostrarán mayor mortalidad ante crisis futuras. Después del estudio, los expertos concluyen que este factor acumulativo que se aprecia en los ecosistemas debe tenerse en cuenta en los protocolos de evaluación de riesgo ambiental, incluso para poblaciones humanas.


Jaén |
06 de abril de 2021

Un grupo investigador de la Universidad de Jaén ha comprobado que organismos que han padecido situaciones estresantes, como la contaminación ambiental, resisten peor nuevos episodios de impacto, lo que se traduce en mayor mortalidad. Mediante el estudio de un organismo del plancton –la pulga de agua- se evidencia que también resisten menos la falta de alimento. Los expertos concluyen que la evaluación de riesgos ambientales debe incluir las alteraciones ambientales que llevan acumuladas en su entorno y no sólo la más reciente, lo que enlazan con el actual cambio climático.

Ejemplar de pulga de agua.

Los científicos consideraron la relevancia de analizar el uso continuo de distintas sustancias artificiales utilizadas en agricultura sobre los sistemas naturales y cómo la historia de exposición previa puede afectar a la resistencia frente a futuras exposiciones. “Este estudio destaca, precisamente, por identificar como vulnerable a una población que inicialmente se podría denominar como ‘resistente’ ya que soportó la exposición continua a un primer tóxico”, señala a la Fundación Descubre la investigadora del grupo de Ecología y Biodiversidad de Sistemas Acuáticos, Gema Parra, co autora del estudio ‘Environmental disturbance history undermines population responses to cope with anthropogenic and environmental stressors’, publicado en la revista Chemosphere.

Para el trabajo se sirvieron de pulgas de agua (Daphnia magna), un pequeño organismo del zooplancton. Durante 4 generaciones, que en este caso equivale aproximadamente a un mes, estuvieron expuestas poblaciones a un insecticida (dimetoato) en cámaras con temperatura regulada. Posteriormente, la población de pulgas de agua fue sometida a un segundo factor de estrés químico, en este caso un herbicida (glifosato), y a una presión ambiental, la falta total de alimentos.

La población que estuvo expuesta al insecticida mostró menos resistencia al glifosato, lo que provocó un 20% más de mortalidad. “Además, la resistencia a la inanición disminuyó, pues en este caso a los cinco días ya había muerto la totalidad, cuando los ejemplares sin antecedentes de exposición sobrevivieron hasta 18 sin alimento”, afirma Gema Parra, para quien esto corrobora la hipótesis de que una historia previa de exposiciones químicas no letales continuas, reduce la capacidad de estos organismos para hacer frente a otros factores estresantes químicos y/o ambientales.

Trabajo de laboratorio con las diferentes poblaciones testeadas.

La científica considera que este resultado debe ser tomado en cuenta en el análisis de los riesgos ambientales de cualquier sustancia química, y ante nuevos escenarios probables asociados al cambio climático por ser una crisis que se suma a otras. “La exposición a múltiples agentes estresantes puede hacer más vulnerable a una población ante situaciones sobrevenidas; la pérdida de capacidad para enfrentarse, por ejemplo, a la falta de alimento es clave en la supervivencia de los organismos en condiciones naturales”, añade.

Asimismo, la experta pone el ejemplo del COVID-19, que ha hecho evidente que la contaminación atmosférica agrava la situación de los enfermos, ya que se ve afectada la capacidad para enfrentar otras afecciones (como las cardiopulmonares derivadas de ese virus). “Sí se debería tener en cuenta la historia previa de exposición en los estudios de los riesgos ambientales de determinadas sustancias en las personas”, afirma.

Comunidades más complejas

Los próximos ensayos contarán con más de una especie, simulando una comunidad acuática con la que evaluar los efectos sobre las relaciones ecológicas, como la depredación y la competencia.

La duración del trabajo ha sido de un año, que se prolongará dos más para analizar la respuesta en ecosistemas más complejos. Está financiado por Plan de Apoyo a la Investigación de la Universidad de Jaén.

Referencias

López-Valcárcel, M.E.; Parra, G.; Del Arco, A.: Environmental disturbance history undermines population responses to cope with anthropogenic and environmental stressors. Chemosphere.

Más información:

#CienciaDirecta, agencia de noticias de ciencia andaluza, financiada por la Consejería de Transformación Económica, Industria, Conocimiento y Universidades de la Junta de Andalucía.

Teléfono: 954 232 349

E-mail: comunicacion@fundaciondescubre.es



Share

Últimas publicaciones

Obtienen biomasa ‘a la carta’ procedente de microalgas que depuran aguas residuales
Almería | 16 de agosto de 2026

Un grupo de investigación de la Universidad de Almería y el Centro de Investigación de Energía Solar CIESOL ha comprobado que modificando el proceso de depuración con parámetros precisos la composición de estos microorganismos varía. De esta forma, se obtiene materia orgánica rica en grasas o con un mayor contenido de proteínas que podría emplearse como fertilizantes, piensos o biocombustibles.

Sigue leyendo
Diseñan unas ‘tijeras moleculares’ que frenan la infección del VIH en células de laboratorio
Granada | 09 de agosto de 2026

Un equipo internacional del que forma parte el Instituto de Parasitología y Biomedicina ‘López-Neyra’ (IPBLN-CSIC) ha empleado edición genética para eliminar gran parte del ADN infeccioso en hasta el 97% de células intervenidas en laboratorio. El estudio, aún en fase pre-clínica, muestra que los cortes deben realizarse casi a la vez para impedir que el virus conserve un genoma funcional.

Sigue leyendo
Andalucía será testigo del eclipse solar parcial e invita a disfrutarlo con seguridad
Andalucía | 07 de agosto de 2026

El próximo 12 de agosto, al atardecer, las miradas de curiosos y aficionados a la astronomía apuntarán al cielo. El primero de los tres eclipses que se sucederán en 2026, 2027 y 2028 se iniciará a las 19:39, y llegará a su fase máxima hacia las 20:30, para finalizar entre las 21:15 y 21:25, dependiendo de la zona dónde se observe. En Andalucía se observará de forma parcial, y aunque el Sol no esté totalmente oculto, los expertos recomiendan protección ocular con gafas homologadas, evitar trucos caseros y poco efectivos como gafas de sol convencionales, radiografías, CD o cristales ahumados, ir debidamente equipados con agua y ropa de abrigo, así como escoger lugares abiertos y seguros, siempre mirando al horizonte occidental despejado.

Sigue leyendo

#CienciaDirecta

Tu fuente de noticias sobre ciencia andaluza

Más información Suscríbete

Ir al contenido