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Demuestran que un compuesto del aceite de oliva frena la inflamación de la artritis

Investigadoras de la Universidad de Sevilla han analizado el efecto de esta sustancia sobre células articulares sometidas a un estímulo inflamatorio en un ensayo in vitro. Además de disminuir esa reacción, comprueban que puede influir en los mecanismos que regulan la actividad de ciertos genes. La propuesta podría emplearse como estrategia nutricional de apoyo para mejorar la calidad de vida en patologías inflamatorias crónicas.


Sevilla |
18 de marzo de 2026

Investigadoras de la Universidad de Sevilla han comprobado que un compuesto natural del aceite de oliva virgen extra disminuye la inflamación de células humanas de las articulaciones. En concreto, han determinado que la oleaceína reduce esa reacción e influye en los mecanismos que regulan la actividad de ciertos genes. Este hallazgo refuerza su potencial como estrategia nutricional de apoyo para mejorar la calidad de vida en patologías inflamatorias crónicas.

La novedad de la investigación reside en identificar que la oleaceína reduce la inflamación en células in vitro, además de demostrar que actúa sobre los mecanismos que regulan la actividad de los genes implicados en esa respuesta biológica. Es decir, la oleaceína no solo disminuye las señales inflamatorias, sino que interviene en el sistema interno que ‘decide’ cómo se activan esos procesos en la célula.

Rocío Muñoz García, investigadora de la Universidad de Sevilla y autora principal del estudio.

Rocío Muñoz García, investigadora de la Universidad de Sevilla y autora principal del estudio.

La inflamación es característica en enfermedades como la artritis psoriásica o artritis reumatoide. El problema del paciente no es solo el dolor que le producen los procesos inflamatorios, sino que pueden acabar dañando el tejido de la articulación de forma permanente, con el paso del tiempo.

En este trabajo, titulado ‘Epigenetic regulation by oleacein mitigates IL-1β-induced inflammation in human SW982 synovial cells’ y publicado en Food & Function, se demostró, en un ensayo  in vitro, que este compuesto reduce la liberación de sustancias que activan y perpetúan esa inflamación en células del tejido articular, lo que refuerza su posible papel como apoyo complementario al tratamiento de las enfermedades inflamatorias articulares.

Enfermedades crónicas

Para entender mejor cómo ocurre ese proceso, el equipo utilizó células sinoviales humanas, que son las que recubren el interior de las articulaciones y participan directamente en el proceso inflamatorio.

El experimento se organizó en tres grupos. Un primer grupo de células se mantuvo en condiciones normales, como punto de comparación. En un segundo grupo, las investigadoras provocaron una inflamación artificial añadiendo IL-1β, una citoquina -molécula del sistema inmunitario- que actúa como señal de alarma y hace que las células comiencen a producir más compuestos inflamatorios. En el tercer grupo, las células se trataron previamente con distintas concentraciones de oleaceína y después se activó esa misma señal de alarma. De este modo pudieron comprobar si el compuesto frenaba la reacción.

El equipo utilizó células sinoviales humanas, que son las que recubren el interior de las articulaciones y participan directamente en el proceso inflamatorio.

Al analizar los resultados, observaron que las células ‘activadas’, es decir, aquellas a las que se les ha provocado una reacción inflamatoria en el laboratorio, producían más marcadores asociados a la inflamación y al posible deterioro del tejido articular. Sin embargo, cuando las trataron con oleaceína, esa respuesta era mucho menor. “Es decir, el compuesto consiguió reducir de forma significativa varias de las señales biológicas que indican que la inflamación está en marcha. Eso se traduce en que la reacción de las células tratadas fue menor”, explica a la Fundación Descubre la investigadora de la Universidad de Sevilla y autora principal del estudio Rocío Muñoz García.

‘Activar’ los genes

Además de medir las sustancias que provocan la inflamación, el equipo analizó qué ocurría ‘por dentro’ de la célula cuando se produce esa reacción. “Para entenderlo, hay que imaginar que nuestros genes son como un libro de instrucciones. No siempre se leen todas las páginas: algunas se abren y otras permanecen cerradas. Existen pequeños mecanismos que funcionan como marcadores o señales y que ayudan a decidir qué instrucciones se utilizan en cada momento. A esto lo llamamos cambios epigenéticos”, detalla Rocío Muñoz García.

Cubeta utilizada en la técnica de Western blot para el análisis.

Cubeta utilizada en la técnica de Western blot para el análisis.

El estudio sugiere que la oleaceína influye en esos mecanismos de control. Es decir, no solo reduce las señales visibles de inflamación, sino que también puede intervenir en el sistema que decide qué genes se ‘activan’ cuando la célula se inflama, como si actuara sobre el ‘panel de control’ interno de la respuesta inflamatoria.

Las autoras subrayan que se trata de un estudio preclínico e in vitro. Aun así, destacan que estos hallazgos ayudan a comprender mejor por qué compuestos del aceite de oliva podrían tener interés como apoyo en enfermedades inflamatorias crónicas como la artritis y la psoriasis. El siguiente paso será probar estos efectos en modelos más cercanos a la clínica, más concretamente, en células procedentes de pacientes reales.

El estudio ha sido financiado por la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía, en el marco del proyecto ‘Funcionalidad del aceite de oliva virgen extra en la prevención de la artritis psoriásica: implicaciones epigenéticas’ (PROYEXCEL_00547) cuya investigadora responsable es la Dra. Marina Sánchez Hidalgo, así como por el proyecto titulado ‘Secoiridoides del olivo en la terapia nutricional de la artritis reumatoide: implicaciones epigenéticas y metabolómicas’ (US-1380592) financiado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), a través del Programa Operativo FEDER 2014-2020 cuya investigadora responsable es la Dra. Catalina Alarcón de la Lastra, ambas directoras  de este trabajo de investigación.

Reportaje iDescubre: La molécula del aceite de oliva que frena la inflamación de la artritis

Referencias

Muñoz-García, R., Paredes-Sánchez, M., Alarcón-de-la-Lastra, C., & Sánchez-Hidalgo, M. (2026). Epigenetic regulation by oleacein mitigates IL-1β-induced inflammation in human SW982 synovial cells. Food & Function.

Más información:

#CienciaDirecta, agencia de noticias de ciencia andaluza, impulsada por la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía.

Teléfono: 663 920 093

E-mail: comunicacion@fundaciondescubre.es



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