Determinan las propiedades nutricionales de productos andinos para fomentar su consumo y evitar su desaparición
Investigadores del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Sevilla junto a centros americanos y europeos han analizado las propiedades beneficiosas de algunas raíces y tubérculos poco conocidos en los mercados internacionales, pero de tradicional arraigo en América del Sur. De esta manera, pretenden recuperar cultivos olvidados en peligro de extinción.
Investigadores del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Sevilla (CSIC), junto a un equipo internacional, han detallado las propiedades funcionales de tubérculos y raíces tradicionales de América del Sur y proponen nuevas aplicaciones tanto en alimentación, como en cosmética y medicina, con el fin de potenciar su uso culinario y evitar su desaparición.
En concreto, los investigadores han analizado el yacón, la arracacha, la ajipa y la mashua, raíces y tubérculos procedentes de la altiplanicie andina que contienen una importante fuente de energía en forma de almidón y azúcares, con bajo contenido en grasa y que aportan minerales, vitaminas, fibras y antioxidantes.
El principal objetivo del trabajo, realizado por un equipo de investigación formado por científicos del Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias de Quito (Ecuador), la Universidad Mayor de San Andrés en La Paz (Bolivia), la Universidad Nacional del Altiplano en Puno (Perú) y la Universidad de Copenhague (Dinamarca), es despertar la atención internacional sobre las propiedades de estos alimentos y fomentar su uso culinario. Además, los expertos apuntan la importancia de desarrollar más investigaciones sobre sus beneficios como nutrientes funcionales para preservar este patrimonio y contribuir a la mejora de la economía de la población local de los Andes.
En este contexto, el estudio se centra en los alimentos que han visto reducido su cultivo en los últimos años debido al descenso de demanda de los mercados. En el artículo ‘Andean roots and tubers crops as sources of functional foods’ publicado en la revista Journal of Functional Foods han comprobado los beneficios para el organismo, poco conocidos en los mercados foráneos.
Aunque los campesinos locales en las tierras altas de Bolivia, Ecuador y Perú aún las siembran y consumen, los cultivos están disminuyendo debido a numerosas y complejas razones. “Factores socioeconómicos, cambios en los hábitos alimentarios y en las preferencias de los consumidores y el difícil acceso a los mercados han llevado a una reducción gradual de su producción, lo que pone en peligro su continuidad”, indica a la Fundación Descubre el investigador del IRNAS Eduardo Leidi, autor del artículo.
Nuevos productos, nuevas costumbres
Productos como la soja, la quinoa, el jengibre y muchos otros alimentos procedentes de América o Asia se han adaptado recientemente a la cocina mundial. Sus propiedades beneficiosas para el organismo ya han sido testadas e incorporadas no sólo a las gastronomías locales, sino también a las industrias cosmética o farmacéutica.
De la misma manera, los investigadores persiguen que el conocimiento ancestral aborigen sobre sus propiedades tome fuerza tras el análisis de sus beneficios funcionales. El yacón, por ejemplo, se consume normalmente como fruta, pero tradicionalmente se ha recomendado su consumo a personas diabéticas o con problemas digestivos y renales. Por su parte, la arracacha se aplicaba tras el postparto y como cataplasma antiinflamatoria y antiséptica, y en la actualidad se emplea en papillas infantiles.

La agricultura tradicional es el principal activo de subsistencia para la población rural pobre de estas zonas.
Otra raíz con gusto dulce, la ajipa, se aplicaba para infecciones respiratorias y de garganta, además de ser preventivo de la gastritis y problemas renales. Por último, la mashua tiene la reputación de ser un buen tonificante de la piel, protector de hígado y riñones y para prevenir enfermedades de próstata.
Existen varios factores que contribuyen a la pérdida de biodiversidad de muchas especies andinas. Según los expertos, es de suma importancia aumentar su consumo para mantener la seguridad alimentaria y preservar la diversidad genética de estos cultivos. La agricultura tradicional es el principal activo de subsistencia para la población rural pobre de estas zonas. Si se potencian, los sistemas agrícola, social y económico serán más resistentes a los efectos del cambio global.
Las investigaciones se han financiado a través del proyecto ‘Latincrop: An integrated strategy for the conservation and use of underutilized Latin American agrobiodiversity’ del Séptimo Programa Marco de la Unión Europea (https://latincrop.org).
Referencias
Eduardo O. Leidi, Alvaro Monteros Altamirano, Geovana Mercado, Juan Pablo Rodriguez, Alvaro Ramos, Gabriela Alandia, Marten Sørensen y Sven-Erik Jacobsen. ‘Andean roots and tubers crops as sources of functional foods’. Journal of Functional Foods. 2018.
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